• Sevilla, a la cabeza de las ciudades donde más se luce la mantilla española

    por  • 21 abril, 2017 • NOTICIAS

    Especialistas enseñan en el Real Club de Enganches de Andalucía las claves para lucir de forma correcta esta prenda tradicional de cara a la Exhibición de Enganches del próximo 30 de abril

    Con motivo de la XXXII Exhibición de Enganches, la sede del Real Club de Enganches de Andalucía ha acogido por segundo año consecutivo una charla-coloquio sobre ‘Cómo lucir la Mantilla española ’, acto que contó con una gran participación de público.

    Los miembros del jurado del concurso de Mantillas de la Exhibición, compuesto por anticuarios y estilistas, Rocío Terry Martín, de Baron & Terry; Fernando López Moreno, de antigüedades Bastilipo; Carlos Marañón de Arana, propietario de Montano Piranesi Antigüedades; el anticuario José Rojas; Enrique Rodríguez Hidalgo, estilista y por último, María del Mar Zerpa Baya, de Vainica, explicaron en directo la historia de la mantilla, así como las nociones básicas sobre el uso correcto, la colocación y hábitos de esta prenda femenina tan tradicional y típica de nuestra tierra. Estas normas no están escritas en ningún sitio, pero siguen los dictados de la elegancia y de la tradición, que marcan un colorido uso al vestir, una largura determinada en mangas y faldas, todo ello con el acompañamiento de complementos.

    Durante la introducción de la charla realizada por Mª del Mar Zerpa, explicó que esta prenda, cuyo origen no se sabe con exactitud, pero se cree que proviene de la cultura Ibera, tuvo su mayor esplendor en el siglo XIX. Fue entonces cuando se extendió su uso hasta las esferas más altas de la sociedad española, ejemplo de ello es el hecho de que la Reina Isabel II fue una de sus mayores defensoras, impulsando su uso en toda su corte.

    Además señaló que su evolución estuvo marcada por diferentes factores sociales, religiosos e incluso climáticos, acondicionando el material de su confección al clima de cada región. Mientras en el norte del País se utilizaban tejidos tupidos con el fin de servir de abrigo, en el sur eran más finos y seguros. Cuando empezó a usarse como pieza ornamental del vestuario femenino el paño fue sustituido por los encajes y las damas españolas de la corte y de altos extractos sociales hacían gala de la mantilla en distintos actos sociales. Su empleo estaba tan arraigado en las costumbres españolas que la nobleza madrileña la convivió en símbolo de sus descontento con el reinado de Amadeo de Saboya y sus costumbres foráneas, utilizando la mantilla en lugar de sombreros, lo que es conocido como “la conspiración de las mantillas”

    En la actualidad, la mantilla se considera una prenda de gala, aunque se utiliza en contadas ocasiones, como por ejemplo, en bodas, en Semana Santa, en actos oficiales y para asistir a los toros. Valencia y sobre todo Sevilla, son las ciudades que siguen manteniendo viva la tradición de vestirse de mantilla, llevando a la práctica su devoción por lucirla de la forma más correcta y tradicional, cuidando que tipo de mantilla se debe utilizar, blanca o negra, según la ocasión, y de que tipo de encajes deben ir acompañadas para que resulte lo más elegante y favorecedor posible: Chantilly, Bruselas, Aguja, Alencon, etc.

    El estilista Enrique Rodríguez Hidalgo colocó in situ durante el acto a las modelos las distintas mantillas, de cuatro tipos, de blonda blanca, de pico de aplicación de Bruselas, de pico de punto de Agujas y la goyesca de madroños.

    Para Mª del Mar Zerpa, la clave para lucir bien una mantilla se basa en varios aspectos:

    – Altura adecuada de la Peina, no muy alta, ni muy abierta

    – Altura fundamental del broche, justo en la nuca

    – Colocar bien el pico de delante y que el de atrás llegue a la altura de la rodilla, de la falda

    – Falda o traje por la rodilla, no más corto, ni más largo

    – Zapatos de salón

    – Llevar la mantilla con naturalidad

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